El Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) ha demostrado nuevamente su compromiso con la legalidad y la autonomía de los partidos políticos al aprobar las reformas estatutarias del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este fallo, que desechó la sentencia del Instituto Nacional Electoral (INE), permite la modificación de los Documentos Básicos del PRI sin contravenir la norma. Las críticas que señalaron ilegalidad en el proceso han quedado desarmadas, ya que la Asamblea Nacional Priista se celebró después de la jornada electoral, lo que asegura que no se infringieron principios protegidos.
El valor de esta decisión va más allá de un simple trámite administrativo. El Tribunal ha reconocido la importancia de mantener el orden y la certeza dentro del instituto político al señalar que todo el proceso de la Asamblea Nacional se desarrolló conforme a lo estipulado por la ley. Desde la emisión de las convocatorias del Consejo Político Nacional, la publicación de las bases y reglamentos, hasta la acreditación de los delegados de todo el país que participaron, cada paso se realizó dentro del marco legal. La Mesa Directiva que coordinó la Asamblea fue electa conforme a la convocatoria, lo que refuerza la transparencia y legitimidad de todo el proceso.
Este fallo fortalece a la dirigencia de Alejandro Moreno, que ha sabido mantenerse firme y cercano a la militancia, pese a los ataques de figuras del pasado como Dulce María Sauri, Roberto Madrazo, Aurelio Nuño, Enrique Ochoa Reza, Manlio Fabio Beltrones y Pedro Joaquín Coldwell. Estos políticos, que en su momento representaron al PRI, han hecho más daño que bien, tanto al partido como a México. Sus malas prácticas y ambiciones personales han manchado el legado de una institución que, a lo largo de su historia, ha sido un pilar de la política nacional. Hoy, más que nunca, es evidente que son una vergüenza para los priistas, y en estos tiempos de evolución, no tienen cabida.
El PRI está viviendo una nueva etapa, donde el liderazgo firme de Alejandro Moreno ha sido clave para devolverle al partido la fuerza y el rumbo que necesita. Las reformas aprobadas no solo dan certeza sobre el futuro del PRI, sino que también garantizan el orden interno. Con esta victoria legal, el PRI demuestra que puede adaptarse a los nuevos retos y avanzar en su proceso de modernización, mientras que aquellos que buscan aferrarse al pasado quedan cada vez más relegados.
Entre las reformas destacadas se incluye la garantía de que el 60% de los cargos de elección popular sean ocupados por mujeres, fortaleciendo así el compromiso con la igualdad de género. Se crearon nuevas secretarías, como las de Innovación Tecnológica y Digital, Diversidad Sexual, y Pueblos Indígenas y Afromexicanos, para mejorar la representación de grupos clave. Además, se redujo el número de integrantes del Consejo Político Nacional para optimizar la toma de decisiones y se estableció el Centro de Estudios para la Discusión, Análisis y Prospectiva de México (CEDAP-MÉXICO) para el desarrollo de políticas públicas.
La eliminación de la prohibición de reelección para las dirigencias partidistas permitirá mayor continuidad en el liderazgo. Asimismo, se incorporaron mecanismos para asegurar la paridad de género en los procesos internos, así como la inclusión de personas no binarias en los cargos de elección. Finalmente, se modificó el Programa de Acción en favor de comunidades indígenas y afromexicanas, y se optimizó la estructura interna del PRI para hacerlo más eficiente.
Este fallo también nos recuerda que el Tribunal Electoral ya había validado, en 2019, reformas similares a los Documentos Básicos de Morena en un contexto electoral. La coherencia del Tribunal es clara: la autonomía de los partidos políticos debe respetarse siempre que sus procesos se ajusten a la ley.

