México en la Tómbola: La destrucción institucional

En los últimos años, hemos sido testigos de un preocupante debilitamiento institucional en México, propiciado por las decisiones del gobierno de Morena. Este proceso no solo pone en riesgo nuestra democracia, sino que también amenaza el futuro del país, al convertir la justicia y la libertad en una tómbola en la que se deciden al azar los destinos de todos nosotros.

La democracia es un derecho fundamental que debemos proteger. Sin embargo, el actual gobierno ha optado por deslegitimar a las instituciones que deberían servir de respaldo a nuestra sociedad. Las voces de los ciudadanos son cada vez menos escuchadas, y las decisiones se imponen sin el debido diálogo. En lugar de trabajar juntos, se busca imponer una agenda que beneficia a un pequeño grupo.

La reciente propuesta de rifar la designación de jueces y ministros es un claro reflejo de esta crisis. La idea de jugar con lo que debería ser un proceso serio es inaceptable. La justicia no puede estar sujeta al azar; es un principio que debe guiar nuestras acciones y decisiones.

En este contexto, el PRI se ha erigido como el único partido que ha mantenido una postura firme en defensa de la justicia. En cada votación relacionada con la reforma al poder judicial, el PRI ha levantado la voz y ha votado en contra de estas propuestas que amenazan con debilitar nuestras instituciones. A diferencia de otros partidos que han optado por la complicidad o el silencio, el PRI ha demostrado un verdadero compromiso con la defensa de la democracia y el estado de derecho.

El impacto de esta situación es alarmante. La confianza en nuestras instituciones se ha deteriorado, y la participación ciudadana ha disminuido. Los mexicanos se sienten frustrados, como si sus opiniones carecieran de relevancia en un sistema que debería ser inclusivo. Esta desilusión puede llevar a un círculo vicioso donde la apatía política se convierte en terreno fértil para promesas vacías.

La corrupción y la impunidad se han fortalecido. Cuando nuestras instituciones no funcionan como deben, quienes están en el poder se sienten con licencia para actuar sin rendir cuentas. La justicia se transforma en un privilegio reservado para aquellos con influencia o recursos, dejando al ciudadano común en una situación de indefensión.

Ante esta realidad, es fundamental que tomemos conciencia del peligro que representa el actual gobierno y sus políticas. La democracia no se defiende sola; requiere nuestro compromiso y acción. El PRI ha demostrado ser la única fuerza política dispuesta a luchar por los valores de la justicia y la libertad, convirtiéndose en la alternativa para construir un futuro en el que la democracia sea inquebrantable.

El camino hacia un México con futuro comienza con la restauración de nuestras instituciones y la reivindicación de los derechos de cada ciudadano. Debemos actuar no solo por nosotros, sino por las generaciones que vendrán. La lucha por un país libre y justo es un proceso en el que todos tenemos un papel que desempeñar.

¡Es momento de tomar el control de nuestro futuro!