PRI: El último bastión de la oposición en un México traicionado

Es imposible callar cuando vemos cómo México, nuestra casa, nuestro orgullo, se va desmoronando. Y la culpa, aunque les pese admitirlo, es de Morena. A diario somos testigos de cómo aquellos que juraron proteger la patria la han pisoteado, y no solo por omisión, sino por una traición clara y consciente. Morena, partido que se vendió al pueblo como la gran esperanza, ha terminado siendo el peor verdugo de esta nación.

Cada vez que vemos a sus líderes con la cabeza baja, evitando mirar de frente a la gente, sabemos que no es vergüenza, sino complicidad. Están arrodillados ante el poder, cediendo y entregando el futuro de México a manos de unos pocos, de una cúpula que se ha vuelto insaciable y despiadada. Cada uno de ellos es parte de un cartel de traidores, un cartel que va dejando huella en la historia como el grupo que traicionó, que destruyó, que desarticuló a una nación entera con tal de permanecer en el poder.

Y mientras Morena pisotea a México, los otros partidos de oposición, salvo el PRI, no han estado a la altura. ¡Qué decepción! Mientras luchábamos por defender a la República, el PAN cedía a Yunes, entregándolo a Morena para que tuviera la mayoría. Mientras Alejandro Moreno, Alito, se enfrentaba a un poder abusivo y represivo encarnado en Noroña, el dirigente del PAN, Marko Cortés, hacía turismo político en Madrid, como si no hubiera una patria que defender. Y mientras todo esto pasaba, Movimiento Ciudadano fingía un secuestro de un senador para garantizarle el quórum a Morena. ¿Así es como estos partidos creen que se defiende a México? ¡Deberían sentir vergüenza!

Mientras tanto, y aunque les duela reconocerlo, está el PRI, el único partido que de verdad ha hecho frente a esta devastación. Porque cuando muchos ya se habían rendido, ahí estaba Alejandro Moreno, con la frente en alto y el pecho descubierto, jugándose la vida misma para detener el atropello de este gobierno. Porque defender a México hoy en día es jugarse la vida, es saber que te pueden perseguir, que te van a hostigar, pero también que lo que haces tiene sentido. Alito y el PRI no solo se han mantenido firmes, sino que han sido el último bastión en la defensa de nuestra patria. Ese tipo de lealtad y compromiso con México se respeta y se admira.

Es indignante que Morena, en vez de aprender de esa entrega, prefiera seguir arrodillado, acumulando una vergüenza que los acompañará cada segundo. Porque no podrán vivir sin llevar a cuestas el peso de haber traicionado a México, de haber dejado que la patria, construida con el sudor y el esfuerzo de generaciones, se desmoronara ante sus propios ojos.

Nosotros, los mexicanos que amamos esta tierra, que hemos visto a nuestros abuelos trabajar, que hemos visto a nuestras familias salir adelante con esfuerzo, no merecemos este destino. No merecemos que un puñado de traidores decida en qué condiciones viviremos mañana, ni que destruyan el país que tantas generaciones se empeñaron en construir.

Hoy, más que nunca, México necesita defensores. Necesita gente como Alito y el PRI, dispuestos a arriesgarlo todo, a pararse frente a frente contra la maquinaria que quiere despojar a nuestro país de su dignidad y su futuro. Porque México no se vende, no se arrodilla y no se rinde.

Esta lucha no es solo de un partido; es de todos nosotros. Es hora de abrir los ojos y recordar que la patria es sagrada, que México es más grande que cualquier traidor, y que nosotros, el verdadero pueblo, no olvidaremos ni perdonaremos.