Presupuesto 2025: Una estafa al futuro de México

El Paquete Económico para 2025 es una muestra evidente de cómo este gobierno sigue jugando con el destino de México, priorizando su agenda política sobre las necesidades reales de la gente. Lo que presentan no es un plan sólido para enfrentar los desafíos del país, sino un intento desesperado por maquillar cifras que no tienen sustento. Prometen una plataforma petrolera de 1.9 millones de barriles diarios, cuando la producción actual apenas alcanza 1.5, y proyectan un tipo de cambio de 18.7 pesos por dólar, mientras la realidad nos muestra un dólar que supera los 20. Estas promesas no son solo optimistas, son engañosas, y quien pagará el precio de esta irresponsabilidad serán las próximas generaciones.

El endeudamiento al que nos están arrastrando no tiene precedentes. En solo siete años, la deuda pública habrá aumentado un 76%, pasando de 10.55 billones de pesos en 2018 a 18.6 billones en 2025. ¿Y en qué se está gastando este dinero? No en mejorar hospitales, escuelas o infraestructura para las comunidades. Más de la mitad del presupuesto se destina a pagar deuda, pensiones y sueldos, dejando apenas un 10% para inversión pública. Esto no es una estrategia de desarrollo, es administrar el país con parches mientras los problemas de fondo siguen creciendo.

A esto se suma el golpe directo a sectores esenciales como la salud y la educación. Reducir 30 mil millones de pesos al presupuesto de salud en un país donde millones ya enfrentan un sistema colapsado no es solo una mala decisión, es una agresión contra la ciudadanía. Lo mismo ocurre en educación, donde las universidades públicas y programas educativos verán menos recursos, condenando a miles de jóvenes a un futuro con menos oportunidades.

El abandono también se extiende al campo mexicano. Mientras seguimos importando más del 80% de los granos básicos, los programas que prometían fortalecer la producción nacional no reciben aumentos significativos. Tampoco hay estímulos fiscales ni apoyo para micro y pequeñas empresas, esas que son la columna vertebral de la economía nacional. Esto sucede mientras el gobierno insiste en que creceremos entre 2% y 3%, cuando los expertos internacionales advierten que apenas llegaremos al 1%.

Este presupuesto es un reflejo de prioridades equivocadas. No está diseñado para resolver los problemas de los mexicanos, sino para mantener una narrativa política que poco tiene que ver con la realidad. El gobierno ha optado por gastar en exceso, sin rumbo ni visión de futuro, hipotecando el país y dejando en segundo plano lo que realmente importa: la salud, la educación y las oportunidades para las familias trabajadoras.

No podemos quedarnos callados ante estas decisiones. México no necesita más propaganda ni discursos vacíos, necesita un plan claro y responsable que invierta en su gente y en su futuro. La falta de inversión en áreas clave y el desdén hacia los sectores más vulnerables no son errores menores, son decisiones deliberadas que nos están condenando al estancamiento. Es momento de alzar la voz, de cuestionar y exigir un manejo responsable de los recursos. Porque lo que está en juego no es solo el presente, sino la posibilidad de construir un México más fuerte y justo para todos.