Crear nuevos partidos: la receta perfecta para el fracaso

En este momento crucial para México, cuando el país necesita una oposición sólida y unida para enfrentar las próximas elecciones, algunos actores políticos están apostando por la creación de nuevos partidos. ¿Realmente creen que esa es la solución? La historia y la lógica nos dicen lo contrario: dividir el voto opositor no solo es un error, es un favor directo a Morena. En un sistema donde la mayoría relativa define al ganador, dispersar los votos opositores solo fortalece al partido en el poder. Esto no es un análisis complicado; es matemática electoral básica.

La creación de nuevos partidos no responde a una necesidad ciudadana real, sino a intereses personales y ambiciones de corto plazo. Cada nuevo intento por dividir a la oposición diluye la fuerza que necesitamos para frenar la tragedia que han significado los gobiernos de Morena para México. ¿Acaso no hemos aprendido nada de los últimos años? Inseguridad, retroceso económico, polarización social y un debilitamiento constante de las instituciones son el saldo de este régimen. ¿Vamos a permitir que esto continúe solo porque algunos actores políticos prefieren buscar protagonismo en lugar de trabajar por el bien común?

Alejandro Moreno, en una reciente entrevista, fue claro al advertir sobre este tema: “Cuando quieren dividir a la oposición, lo que están haciendo es jugarle el juego a Morena. El país necesita una oposición unida, fuerte, con una sola visión, porque dividirnos solo facilita que sigan destruyendo a México”. Sus palabras no solo reflejan la gravedad del momento, sino que llaman a la responsabilidad política de todos los actores que se dicen opositores.

Movimiento Ciudadano, que se ha mantenido al margen de la coalición opositora, tiene la responsabilidad de sumarse al gran bloque que puede sacar a Morena del poder. Sus argumentos para ir solos no solo carecen de visión estratégica, sino que también ponen en riesgo el futuro del país. Ningún partido, por sí solo, tiene la capacidad de enfrentarse a una maquinaria electoral tan bien aceitada como la del oficialismo. ¿Por qué entonces seguir apostando a una fragmentación que solo nos debilita a todos?

La coalición formada por PRI, PAN y PRD demostró que cuando se trabaja en conjunto se pueden lograr grandes cosas, como quitarle a Morena la mayoría calificada en la Cámara de Diputados en 2021 y en la Cámara de Senadores en 2024. ¿Qué habría pasado si esos partidos hubieran ido separados? La respuesta es clara: Morena habría fortalecido aún más su control. Ahora, más que nunca, necesitamos replicar esa unidad, y cualquier intento por dividirnos representa una irresponsabilidad que tendrá costos altísimos para el país.

Además, no se trata solo de lograr la unidad, sino de entender qué tipo de liderazgo necesita México para enfrentar este momento histórico. México no necesita un «candidato bien portado» para enfrentar a Morena en las elecciones de 2030, sino a alguien fuerte, decidido y con carácter para ganar. Esta no es una elección ordinaria; es una lucha por el futuro del país. Un candidato que intente ganar solo siendo políticamente correcto o complaciente con todos no será suficiente para frenar la maquinaria electoral del oficialismo. La oposición necesita un liderazgo valiente, capaz de enfrentar los ataques, resistir la presión y conectar con la ciudadanía de manera contundente. Este no es el momento para figuras tibias o discursos vacíos; es el momento de un liderazgo que demuestre que tiene la capacidad de construir un México mejor, pero también de dar la batalla en cada frente necesario para ganar. El reto no es solo proponer, sino convencer y vencer, y eso exige un perfil con fuerza y determinación.

Los ciudadanos debemos exigirles a los líderes políticos que estén a la altura del momento histórico. No podemos permitir que intereses personales o cálculos electorales egoístas pongan en peligro el futuro de México.

La solución no está en más partidos, está en sumar fuerzas. Los ciudadanos que estamos hartos de los gobiernos de Morena no podemos permitirnos el lujo de dividirnos. Cada voto que se pierda en nuevos proyectos políticos será un voto que ayudará a perpetuar la desgracia. Es hora de ser claros y contundentes: necesitamos unidad, no división. Necesitamos un bloque opositor fuerte, donde todos, incluidos Movimiento Ciudadano y otros actores de la sociedad, trabajen juntos para devolverle a México el rumbo que merece.

Como lo señaló Alejandro Moreno: “La oposición unida es la única opción para detener esta tragedia. Dividir el voto opositor no es democracia, es suicidio político”. La responsabilidad está en nuestras manos. Si no actuamos con visión y determinación ahora, el costo lo pagaremos todos en los próximos años. ¿Queremos seguir viendo cómo el país se desmorona o estamos dispuestos a hacer lo necesario para detener esta tragedia? No hay tiempo para protagonismos ni divisiones. La respuesta está en la unidad.