El presupuesto de Morena: La traición hecha gobierno

Morena lo volvió a hacer: traicionar al pueblo mexicano. Con un cinismo que raya en lo criminal, aprobaron un presupuesto que no solo abandona a las familias más vulnerables, sino que también destroza el futuro de nuestro país. Sin debate, sin diálogo y sin vergüenza, dejaron claro que su prioridad no es México, sino ellos mismos. Salud, educación, seguridad, agua y medio ambiente: todos los pilares básicos de una sociedad fueron recortados, mientras sus egos y privilegios siguen inflándose a costa de nuestro sufrimiento.

¿Creías que Morena gobernaba para los pobres? Despierta. Este gobierno no solo ha demostrado su incapacidad, sino su desinterés absoluto por resolver los problemas reales del país. No hay dinero para hospitales, pero sí para sus obras faraónicas que nadie pidió. No hay recursos para proteger a nuestros hijos del crimen, pero sí para campañas propagandísticas vacías que buscan mantenerlos en el poder. Es una burla descarada que pisotea la dignidad de cada mexicano que trabaja y lucha por un futuro mejor.

La salud pública, por ejemplo, está en ruinas. En lugar de destinar más recursos para combatir la falta de medicamentos, mejorar los hospitales o contratar más personal médico, Morena decidió que el sistema de salud puede seguir colapsado. Y mientras tanto, miles de familias enfrentan tragedias por la incapacidad de acceder a una atención médica digna. Esto no es incompetencia: es crueldad.

La seguridad, otro pilar fundamental, también fue abandonada. En un país donde cada día desaparecen personas, donde el miedo a la violencia define la vida de millones, Morena decidió recortar los recursos para proteger a la ciudadanía. Las calles se han vuelto campos de batalla, mientras el gobierno ignora la sangre que se derrama. ¿Cómo pueden dormir tranquilos mientras las familias mexicanas viven aterrorizadas?

El medio ambiente no es una prioridad para Morena. La escasez de agua, los desastres naturales y la destrucción de ecosistemas parecen no importarles. Con su presupuesto, han condenado a las futuras generaciones a vivir en un país más seco, más sucio y más vulnerable. Porque para ellos, cuidar de México no es rentable; lo único que importa es su beneficio inmediato.

Y la educación, que debería ser la base para construir un México fuerte, fue relegada al olvido. ¿Cómo esperan que nuestros niños y jóvenes compitan en un mundo globalizado si no tienen las herramientas básicas para aprender y crecer? Pero claro, eso no les importa, porque su verdadero interés no está en formar ciudadanos preparados, sino en mantenerlos en la ignorancia para seguir manipulándolos con discursos populistas.

El presupuesto aprobado no es un simple documento técnico; es una declaración de guerra contra el pueblo mexicano. Morena no gobierna, Morena destruye. Sus decisiones han convertido a México en un país más pobre, más violento y más desesperado. Y lo hacen con una arrogancia que ofende, sin rendir cuentas, sin escuchar, sin siquiera simular que les importa lo que pensamos.

Morena no es el partido del cambio; es el partido del abuso. Cada peso que le quitan a los hospitales, a las escuelas, a la seguridad y al medio ambiente es un peso que va a parar a sus caprichos, a sus campañas, a sus megaproyectos inútiles. No tienen límites. No tienen vergüenza.

La aprobación de este presupuesto es un recordatorio brutal de que Morena no está del lado del pueblo. Están del lado del poder, del lado de los privilegios, del lado de la corrupción que dijeron combatir. Pero no nos equivoquemos: este abuso no debe quedar impune. Cada peso malgastado, cada recorte injustificado, cada traición al pueblo debe ser señalado y recordado.

El México que Morena está construyendo no es el México que merecemos. Es un país donde ellos tienen todo y nosotros nada. Pero no podemos quedarnos callados. Es hora de exigir cuentas, de exigir justicia, de exigir un cambio. Porque si algo nos queda claro, es que Morena no gobierna para ti. Morena gobierna para ellos mismos.