El crimen crece, Morena calla, Trump señala

México está sumido en la peor crisis de seguridad de su historia, y Morena es el único responsable. Durante seis años han gobernado con ineptitud, sumisión y presunta complicidad ante el crimen organizado. Esto no es nuevo ni sorprendente, el PRI lo advirtió desde el inicio del sexenio de López Obrador. Denunciamos que su estrategia de seguridad no era más que un pacto de impunidad que permitiría el crecimiento descontrolado del crimen. Hoy, Estados Unidos ha dejado claro que ya no confía en este gobierno, y la acusación de que existe una presunta alianza con los cárteles sigue sin ser retirada. No es un simple ataque político de Trump, es el reflejo de un país sin control, sin autoridad y sin estrategia.

Desde que Morena tomó el poder, la violencia ha explotado como nunca antes. Municipios que antes eran seguros ahora son territorios de guerra. No hay un solo estado que no haya sido alcanzado por la ola de sangre. Las carreteras son intransitables por la presencia de grupos armados, los comerciantes pagan derecho de piso y las calles amanecen con cuerpos ejecutados. Morena permitió que el crimen avanzara sin resistencia, porque nunca tuvo intención de enfrentarlo.

A pesar del desastre, el gobierno sigue fingiendo que todo está bajo control. Insisten en que las acusaciones de Trump son una estrategia de presión política, cuando la verdad es que muchas voces lo han señalado durante años: este gobierno hizo un pacto peligroso con el crimen, y ahora las consecuencias son innegables.

Porfirio Muñoz Ledo, el mismo que colocó la banda presidencial a López Obrador, fue de los pocos dentro de la izquierda que tuvo el valor de decir la verdad. Advirtió que AMLO había pactado con el crimen y que pretendía heredar ese pacto. Pero su error fue creer que el crimen le debía lealtades. Dijo con todas sus letras que el narco no iba a necesitar más a López Obrador y que, con la llegada de una nueva administración, exigiría más poder. En 2024, según su predicción, habría una lucha por las transferencias de lealtades y de asociaciones criminales. Estamos exactamente en el escenario que él anticipó.

Morena ignoró todas las advertencias y se negó a cambiar el rumbo. Ahora, cuando la realidad les explota en la cara, quieren que todos nos unamos en su defensa. Morena, el partido que dividió a México, destruyó instituciones y persiguió a la oposición, ahora pide cerrar filas en nombre de la soberanía. ¿Qué soberanía puede defender un gobierno que ha cedido el control del territorio al crimen?

El caso de Fernández Noroña es el colmo del cinismo. Primero descalifica a la oposición llamándolos farsantes y sin honor, pero ahora, cuando ven que Trump no cede, intenta construir un «acuerdo nacional». ¿Acuerdo para qué? ¿Para proteger a los que dejaron crecer al crimen? Morena no quiere unidad, quiere protección. Saben que el mundo entero los está señalando.

La crisis con Estados Unidos no es solo sobre aranceles, es sobre la credibilidad de México. Trump no está inventando nada, está diciendo lo que el gobierno de Morena ha intentado esconder. El mundo nos ve como un país sin ley, sin gobierno y sin rumbo.

La suspensión de los aranceles no es una victoria, es un ultimátum. En 27 días, si Morena no demuestra con hechos que está combatiendo al crimen, las sanciones vendrán con más fuerza.

Morena no solo ha hundido a México en la peor crisis de seguridad, también ha destruido su imagen ante el mundo. Trump no se cree sus mentiras, el PRI lo advirtió por seis años y el resto del planeta tampoco cae en su juego. Si los aranceles llegan, serán el menor de los problemas. Lo verdaderamente devastador será que el mundo confirme que México, bajo Morena, ha perdido su soberanía ante el crimen. Ese será su verdadero legado.