¿Te ha pasado que entras al súper con la misma lista de siempre, pero sales con la mitad de productos y pagando el doble? No es tu imaginación, es la realidad de millones de familias en México. Con Morena al volante, el golpe al bolsillo es brutal.
Nos prometieron estabilidad, crecimiento y bienestar. Dijeron que la economía mejoraría. Pero cada vez que llenamos el carrito o pagamos la luz, el gas o el agua, el único cambio es que el dinero alcanza menos. Morena aseguró que el pueblo sería prioridad, pero su única prioridad ha sido mantenerse en el poder.
La canasta básica está por las nubes. Antes, con 500 pesos comprabas lo necesario para la semana; hoy apenas cubres lo esencial. El kilo de tortilla, el huevo, la leche… todo cuesta el doble, mientras los salarios siguen igual. Pero eso sí, el gobierno dice que “todo va bien”.
El titular de la PROFECO, en la conferencia mañanera, salió a hablar del precio del huevo cuando se exigieron medidas para reducirlo. ¿Y qué dijo? Que entre enero y febrero hay una diferencia de 19 centavos. Lo que no mencionó es que, en 2018, el kilo de huevo costaba 26 pesos, y hoy presumen que el promedio es de 54.05 pesos. ¡Más del doble! Y aún tienen el cinismo de decir que todo está controlado.
Y no es solo la comida. La gasolina sigue subiendo, la luz es un lujo, las rentas inalcanzables y los medicamentos un privilegio. Morena nos vendió la idea de que gobernaría diferente, pero lo único que cambió es que ahora el golpe es más fuerte.
Si pensábamos que la situación no podía ser más grave, estábamos equivocados. Morena se metió con el patrimonio de los trabajadores. La reforma al Infonavit ya es un hecho: el dinero que con esfuerzo juntaron para su casa, ahora lo controlan ellos. Lo tomaron sin preguntar, como si fuera suyo.
Dijeron que “el pueblo manda”, pero nadie preguntó a la gente si quería que se metieran con su futuro. No lo usaron para mejorar el sistema ni para garantizar viviendas más dignas. Lo usaron para tapar los agujeros de su mala administración.
Morena gobierna como quien maneja sin licencia: sin preparación, sin rumbo y sin frenos. Prometieron algo distinto, pero resultaron peores. Y cuando llega el choque, ellos no pagan la cuenta. Los que pagan son las familias que ya no pueden comprar lo de antes, los jóvenes que no pueden ahorrar y los trabajadores que ven su salario desaparecer.
Dicen que la crisis es mundial, que todo sube en todas partes. Sí, pero en México el golpe es más duro, porque el gobierno de Morena, que se supone debería proteger a la gente, está ocupado en su campaña para mantenerse en el poder y seguir destruyendo el país.
Morena prometió acabar con la corrupción, pero cada vez hay más escándalos. Dijeron que gobernarían para la gente, pero solo gobiernan para ellos mismos. Y si hoy ya se metieron con la economía, con el dinero de la gente y con su patrimonio, ¿qué harán mañana?
Gobernar no es su fuerte. Para hablar y prometer, son expertos. Para dar resultados, un desastre.
Y sí, nadie es perfecto, pero al menos con el PRI las cosas funcionaban. Había seguridad, desarrollo y estabilidad. México era un país respetado; hoy somos la burla internacional. La inflación golpea como nunca, los precios son un abuso y el gobierno ni ve ni oye.
Así que la pregunta es simple: ¿los vamos a dejar seguir al volante? Porque si no ponemos un alto, el choque será peor. México merece un mejor conductor. Uno que sepa hacia dónde va, que cuide el camino y que no nos deje a nosotros pagando los daños.

