El PRI puso en marcha “Los Defensores de México”, una estrategia territorial con la que se reorganiza y fortalece su presencia rumbo a 2027.
Los números hablan por sí mismos. 6,432 defensores en 1,802 alcaldías, 1,547 en los 300 distritos federales y 50 en 17 estados. No es menor. Es estructura operando en todo el país.
Son cuadros con trayectoria y con presencia real en sus comunidades. Perfiles que conocen el territorio y que han construido relación con la gente.
En política, eso hace la diferencia. La fortaleza no se improvisa.
Pero el movimiento no se queda en el partido. También hay una apuesta por ampliar la base.
La Red Ciudadana para la Defensa de México, coordinada por Rosario Robles, va en esa dirección. Suma ciudadanía a la estructura territorial y amplía el alcance del proyecto.
Su incorporación marca posición. Rosario Robles es una mujer con trayectoria y experiencia en el servicio público, que ha enfrentado con entereza al régimen corrupto y opresor de MORENA.
Es parte de lo que hoy se está construyendo. Un proyecto más amplio, que busca abrir el partido e incorporar más voces.
Y el contexto empuja en esa dirección. Vienen elecciones en 17 estados y la capacidad de sumar será determinante.
El oficialismo lo tiene claro. Su alianza con el PT y el Partido Verde se ha mantenido por una razón. Incluso con todo el poder, saben que divididos se debilitan.
Del otro lado, la fragmentación de PAN y MC juega en sentido contrario. Divide fuerza, dispersa votos, reduce competitividad.
Ahí está la diferencia. El PRI ha insistido en construir una amplia alianza opositora. Ha hecho llamados puntuales a sumar. No todos han querido entenderlo.
Y en política, eso tiene consecuencias.
Los datos son claros. En el primer trimestre de 2026, Electométrica ubica al PRI con 11.8% de preferencia electoral, como principal fuerza de oposición, con más del 20% de ciudadanos aún indecisos. Ese porcentaje es donde se va a definir la elección. Y es ahí donde el PRI está concentrando su esfuerzo, buscando ganar la confianza de ese electorado.
En ese mismo periodo, Pulso MX coloca a Alejandro Moreno como el dirigente con mayor percepción de capacidad para gobernar, con más del 40% de reconocimiento.
No es casualidad.
México necesita profesionalismo para gobernar. Y el profesionalismo se construye con experiencia, con estructura y con conocimiento del Estado.
Ahí hay una diferencia clara. Al PRI se le puede cuestionar en muchos frentes, pero no se le puede llamar improvisado.
Hoy lo que se ve es un partido que se organiza, que construye y que se prepara. En política, quien se prepara compite. Y quien se organiza, está en posición de ganar.

