La Sesión de Congreso General de este 1 de septiembre, en el marco de la entrega del Informe de Gobierno de Claudia Sheinbaum, dejó una definición política de fondo. Alejandro Moreno utilizó la tribuna para insistir en una idea que lleva meses defendiendo. México necesita una gran coalición partidaria y ciudadana capaz de competir en 2027, recuperar la mayoría en la Cámara de Diputados y abrir desde ahí una alternativa rumbo a 2030.
Alito ha sido consistente en ese llamado. Lo ha planteado mientras el PRI se prepara para competir con su propia fuerza. El priismo trabaja en su estructura, organización territorial, militancia y capacidad electoral. Esa preparación es indispensable. Quien quiera sentarse a construir una coalición primero tiene que demostrar qué puede aportar.
Fortalecer al PRI y buscar una gran alianza son objetivos que se complementan. Alejandro Moreno entiende que enfrentar la maquinaria política y electoral de MORENA exige sumar. Se necesitan partidos fuertes, candidatos competitivos, liderazgos locales y una ciudadanía dispuesta a participar. Dividir a la oposición solamente facilita el camino al oficialismo.
La exigencia de unidad viene también de la calle. Hay ciudadanos que llevan tiempo pidiendo acuerdos y una oposición capaz de poner por delante las coincidencias fundamentales. Quieren participar en una alternativa que defienda instituciones, seguridad, libertades y contrapesos.
En las últimas semanas también han aparecido señales que pueden ayudar. Jorge Romero, Presidente del PAN, ha mostrado disposición para hablar sobre alianzas rumbo a 2027. Es una señal positiva. Las condiciones serán distintas en cada estado y habrá mucho por acordar, pero encontrar coincidencias entre las principales fuerzas opositoras abre una oportunidad que debe aprovecharse con inteligencia.
Por eso importa lo que Alito dijo este 1 de septiembre. Su convocatoria fue amplia. Llamó a partidos con vocación opositora, ciudadanos e incluso a Legisladores de MORENA, Verde y PT que no estén de acuerdo con el rumbo del país. La propuesta rebasa una suma de siglas. Busca formar una mayoría política capaz de competir y ganar.
Y lo hizo después de fijar una postura durísima frente al gobierno. Habló de violencia, crimen organizado, debilitamiento institucional y persecución política, pero fue más lejos. Denunció protección e impunidad desde el poder y señaló directamente los casos de López Obrador, Andy, Rocha Moya, Enrique Inzunza, Marina del Pilar y Américo Villarreal, a quienes ubicó dentro de investigaciones en el extranjero. Incluso exigió que, si existen responsabilidades, se les retire cualquier protección política y enfrenten a la justicia.
En el marco del Informe de Sheinbaum, Alejandro Moreno confrontó la versión oficial del país y puso sobre la mesa temas que el gobierno preferiría no discutir. Esa claridad también será necesaria para una alianza. Se puede llegar desde partidos distintos, con historias y posiciones diferentes, pero debe existir una coincidencia básica sobre el país que se quiere defender y aquello que ya no puede tolerarse desde el poder.
El PRI llegará preparado y el PAN está dando señales que suman. Movimiento Ciudadano también tendrá que definirse. Puede contribuir a formar una mayoría capaz de frenar el deterioro institucional impulsado por MORENA o mantener una ruta en solitario que termine dividiendo el voto opositor y facilitándole el camino al oficialismo. Esa decisión rebasa los intereses de cualquier partido.
La ciudadanía tendrá un papel central. Una coalición competitiva y abierta debe permitir que partidos y sociedad sumen desde sus propias identidades. Nadie tiene que renunciar a su historia ni borrar sus diferencias. La cuestión será decidir qué pesa más cuando llegue la hora de competir.
Ese es el fondo del llamado que Alejandro Moreno llevó este 1 de septiembre a la tribuna del Congreso. En 2027 estarán en juego Diputaciones, gubernaturas y espacios de representación, pero la disputa será mucho mayor. México tendrá la posibilidad de recuperar equilibrios, poner límites al poder y cambiar el rumbo desde las urnas.
La ruta ya está sobre la mesa. Falta que quienes dicen ser oposición decidan si están dispuestos a recorrerla juntos.
