Favores Naranjas

Desde 2021, Movimiento Ciudadano ha tomado decisiones electorales en distintos estados que han terminado beneficiando a MORENA. Candidaturas que se retiran, candidatos que declinan, cuadros que se incorporan a campañas morenistas y una estrategia nacional que divide el voto opositor. Los nombres cambian y las elecciones también. El resultado político se repite.

El Estado de México dejó uno de los ejemplos más claros. En 2023, Juan Zepeda era el principal perfil de Movimiento Ciudadano para competir por la gubernatura. Una encuesta de El Financiero lo colocaba con 15% de intención efectiva de voto, frente a 45% de Delfina Gómez y 37% de Alejandra del Moral. Una medición publicada por Expansión preguntó a los simpatizantes de Zepeda qué harían si él quedaba fuera. El 52% respondió que votaría por Delfina Gómez y 27% por Alejandra del Moral.

Movimiento Ciudadano decidió no competir. Antes de tomar esa decisión había datos públicos que mostraban con claridad hacia dónde se inclinaba la mayoría de los simpatizantes de Zepeda ante su ausencia. Delfina Gómez ganó la gubernatura.

El antecedente venía desde 2021. En Ecatepec, Israel Alejandro Torres Mendoza, candidato de Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal, abandonó su candidatura en los últimos días de campaña y se incorporó al proyecto de Fernando Vilchis, de MORENA. Gabriela Luján, candidata de Movimiento Ciudadano a Diputada federal, también se sumó. Vilchis ganó la elección.

Ese mismo año, en Baja California, Alma Delia Almeida, candidata de Movimiento Ciudadano a Diputada local, anunció públicamente su respaldo a Marina del Pilar y llamó al voto útil por la candidata de MORENA. Marina del Pilar ganó la gubernatura.

En 2024 la historia continuó. En Naucalpan, Fany Durán Ortiz, Miriam Mancera y otros liderazgos vinculados con Movimiento Ciudadano se incorporaron a la campaña de Isaac Montoya, candidato de MORENA, PT y PVEM. Montoya ganó la presidencia municipal.

Álvaro Obregón ofrece un caso todavía más contundente. Esther Mejía Bolaños era candidata de Movimiento Ciudadano y durante un debate anunció su respaldo a Claudia Sheinbaum para la Presidencia, a Clara Brugada para la Jefatura de Gobierno y a Javier López Casarín para la alcaldía. Los tres eran candidatos de MORENA. Movimiento Ciudadano prometió sustituirla, pero Mejía permaneció en la boleta.

López Casarín ganó por 13 mil 603 sufragios. Obtuvo 209 mil 159 votos frente a 195 mil 556 de Lía Limón. Esther Mejía consiguió 25 mil 587 votos después de haber llamado públicamente a respaldar las candidaturas de MORENA. Su votación fue casi el doble de la diferencia con la que López Casarín ganó la alcaldía. Ese dato forma parte del resultado y ayuda a dimensionar el peso que tuvo una candidatura de Movimiento Ciudadano abiertamente alineada con los candidatos morenistas.

En Ciudad Juárez volvió a ocurrir. Claudia Rey Sáenz, candidata de Movimiento Ciudadano a Diputada federal por el Distrito 4, declinó el último día de campaña a favor de Alejandro Pérez Cuéllar, candidato de MORENA, PT y PVEM, y llamó públicamente a votar por él. Pérez Cuéllar ganó el distrito.

La acumulación de casos ya permite hablar de una conducta política. Estado de México, Ecatepec, Baja California, Naucalpan, Álvaro Obregón y Ciudad Juárez. En unos lugares Movimiento Ciudadano se retiró, en otros sus candidatos declinaron y en otros sus propios cuadros terminaron haciendo campaña por MORENA. En todos los casos, el beneficiario electoral fue el mismo.

La elección presidencial de 2024 llevó esta conducta al escenario nacional. Jorge Álvarez Máynez mantuvo su candidatura mientras Movimiento Ciudadano concentraba buena parte de sus ataques en el PRI y en la coalición opositora. Alejandro Moreno planteó públicamente que Máynez declinara en favor de Xóchitl Gálvez para concentrar el voto opositor. Puso sobre la mesa su propia posición y ofreció dejar la dirigencia nacional del PRI y renunciar a su candidatura al Senado para facilitar un acuerdo. Máynez decidió quedarse y dinamitar.

Esa decisión tuvo consecuencias. Mientras MORENA concentraba su estructura, sus recursos y el poder acumulado desde el gobierno, Movimiento Ciudadano mantuvo dividida a la oposición y dedicó buena parte de su campaña a golpear a quienes enfrentaban al oficialismo.

Por eso el discurso de la llamada «tercera vía» debe contrastarse con los resultados. En política importa lo que se dice, pero importa mucho más lo que se hace cuando una elección está en juego. Y durante varios procesos electorales, las decisiones de Movimiento Ciudadano han terminado sirviendo a los intereses de MORENA.

La pregunta entonces deja de ser qué dice Movimiento Ciudadano que representa. Hay que observar qué función cumple en la competencia política mexicana. Cuando se retira donde su ausencia beneficia a MORENA, cuando sus candidatos declinan por MORENA, cuando sus cuadros se incorporan a MORENA y cuando dividen el voto que puede enfrentar a MORENA, el papel que desempeñan queda cada vez más claro.

México necesita una oposición que le dispute el poder a MORENA, no una que termine facilitándole el camino. Y cuando se revisa el comportamiento electoral de Movimiento Ciudadano desde 2021, hay demasiados casos apuntando en la misma dirección.

Por eso llamar esquirol a Movimiento Ciudadano tiene sustento político. No depende de una pelea entre partidos ni de una declaración subida de tono. Son años de decisiones que favorecieron al mismo beneficiario.

Movimiento Ciudadano puede rechazar la palabra “esquirol” todas las veces que quiera. Pero mientras se presente como oposición, tendrá que explicar por qué tantas de sus decisiones electorales han terminado ayudando a MORENA a ganar y conservar poder. Esas acciones pesan mucho más que cualquier discurso.